Me ha sorprendido gratamente la polémica que se ha desatado estos días en la Universidad La Sapienza de Roma, ante la visita que debía rendir el Papa Benedicto XVI el próximo jueves 17 de enero, para inaugurar el Año Académico. Las protestas de profesores y alumnos, han desembocado en la anulación de la visita del Pontífice a esta Universidad romana.
Estas protestas van desde la celebración de los "Cuatro Días Anticlericales", hasta la redacción de una carta por parte de de 67 científicos, investigadores y profesores de esta Universidad enviada al Rector de la misma, (y que han apoyado varios científicos italianos), en la que decían entre otras cosas: "(...)El 15 de marzo de 1990, siendo todavía Cardenal, en un discurso en la ciudad de Parma, Joseph Ratzinger recogió una afirmación de Feyerabend 'En la época de Galileo la Iglesia fue mucho más fiel a la razón que el mismo Galileo. El proceso contra Galileo fue razonable y justo'. Son palabras que, siendo licenciados fieles a la razón y siendo profesores que dedican su vida al progreso y la difusión del conocimiento, nos ofenden y nos humillan. En nombre del laicismo de la ciencia y de la cultura y por respeto a nuestro Ateneo abierto a profesores y estudiantes de cualquier credo y de cualquier ideología, deseamos que el inoportuno evento pueda ser todavía anulado."
Es, como decía anteriormente, una sorpresa grata que haya voluntad de manifestarse y expresarse contra una de las instituciones de mayor poder en Italia, y también en el mundo. Pero en este país donde vivo, el poder y la influencia de la Iglesia Católica resulta agobiante. Pocas veces se pueden escuchar tomas de posición tan claras y contundentes como ésta, en contra de la Iglesia.
Estoy básicamente de acuerdo con la carta de los colegas de La Sapienza, y como un licenciado más, que dedica buena parte de su vida a la ciencia en una de sus vertientes más atacadas por la Iglesia, me apunto al deseo, y me congratulo de que haya surtido efecto. Pero haría también un recordatorio a mis colegas. Hubiese sido todavía mejor, más elegante y coherente con el espíritu universitario que queda también plasmado en la carta, haber "retado" a Ratzinger a convertirse en un "universitario" más, y que hubiese participado en una especie de debate abierto a profesores y alumnos, donde cualquiera pudiese hacer preguntas, recibir respuestas y debatir con él. Añado por último que, esto, no sólo es materialmente imposible, sino que si hipotéticamente se hubiese llevado a cabo, desde los entresijos de la Iglesia se habrían encargado de hacerlo de tal manera que los que hiciesen las preguntas fuesen todos del mismo bando. Estoy seguro.











1 comentarios:
olé por la gente de sapienza!
Tarot
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